jueves, 16 de septiembre de 2010

Terry Jones y la respuesta global: la nave de los locos



"Donde ellos quemen libros, terminarán quemando personas"
Heinrich Heine

No resulta sorprendente que en esta época global una noticia adquiera una vertiginosa difusión y que este hecho sea aprovechado por quienes tienen la audacia o estupidez suficientes (no nos extrañe que ambas situaciones pueden, dado el caso, ser totalmente intercambiables) como para conseguir sin mucho esfuerzo el minuto de fama necesario para propalar una ideología, hacer propaganda de algún producto mercantil o cultural o simplemente para reventar el bombo de la propia y menguante autoestima.
En Norteamérica, la situación se pone de relieve ante la falseada imagen de democracia que quieren dar al mundo, queriéndonos convencer que la adhesión a la primera enmienda de su Constitución le permite al individuo la expresión irrestricta de sus libertades de opinión. Como queda claro de lo ocurrido en estos días el ciudadano norteamericano no tiene libertad para expresar lo que desea: la presión social basada en los temores que el terrorismo internacional ha logrado infundir en la sociedad norteamericana en este como en recientes ejemplos (recordemos Guantánamo, la mezquita del Nivel Cero,etc.) han convertido en letra muerta lo mejor de la jurisprudencia norteamericana.
Tampoco resulta sorprendente que en estas épocas de creciente incertidumbre losdesesperados de toda laya, desde las emboscadas que los meandros de sus mentesdebilitadas les dan como respuesta, ofrezcan -cada cual mejor que otros- una solución a las tragedias que atraviesan el cuerpo entero de la humanidad. Ellos se buscan entre sí, basándose en la concurrencia de la creencia en común, por lo general política o religiosa: lo grave es cuando lo religioso adquiere carácter político, pues en este caso tenemos las garantías suficientes como para conseguir incendiar la pradera con una ridícula chispa de intolerancia y que esto adquiera dimensiones planetarias como sucede en estos días.
Es así que un personaje insignificante globalmente, como el Pastor Terry Jones, y susingular culto de 50 personas afiliados en el Dove World Outreach Center (http://www.doveworld.org/) han conseguido atraer a la opinión pública mundial organizando un infame Día Internacional de la Quema del Corán, que debía efectuarse el día de hoy, noveno aniversario del ataque de Al Qaeda al World Trade Center. La presión global no parecía haber funcionado, pues ante las expresiones de la secretaria de estado Hillary Clinton, del mismísimo Benedicto XVI, del presidente afgano H. Karzai, de representantes de la Unión Europea o de las Naciones Unidas o del propio presidente norteamericano B. Obama, Terry Jones parecía dirigirse, con el mostacho enhiesto, hierático él, cual moderno Moisés -con quien gusta se le compare, según dicen sus ex-adeptos-, hacia el cumplimiento inexorable del deber que en la tierra le ha encomendado su hacedor, es decir, impedir el crecimiento del islam, una religión de notoria estirpe diabólica según dicen sus propias pancartas. La pregunta clave, dado el ambicioso Armageddon en el que se encuentra inmerso este personaje con la pretensión de lavarle el cerebro a 1,500 millones de personas en el mundo, se la han hecho varios periodistas en cuanta ocasión han podido, ¿No está loco este hombre? El ha respondido con la arrogante convicción del alucinado que no, que ésta, la hoguera del Corán, es el único camino posible para conseguir detener la creciente influencia que el Islam tendría en la vida cotidiana de los norteamericanos y, porqué no decirlo si su culto tiene ambiciones universales, en la vida de todo ser humano.
Tampoco pudieron arredrarlo las advertencias (inoportunas, pues más inteligente habría sido ignorar al personaje) del general David Petraeus, jefe de las fuerzas armadas norteamericanas en Afganistán, quien advirtió que estarían en peligro la vida de los soldados que combaten en esa región (!?) de llevarse a cabo la quema del Corán. Ni tampoco los vaticinios más realistas del secretario general de la Interpol, Ronald Noble, quien llegó a afirmar esta semana que "si la quema del Corán sigue adelante tendrá trágicas consecuencias, incluso la vida de muchos inocentes", aquellos que, por supuesto, correrían por parte de los jóvenes islámicos arrastrados a la respuesta inflamada contra Occidente por quienes dirigen en el mundo árabe la religión organizada: las decenas de muertes que ocurrieron tras la "crisis de las caricaturas de Mahoma" es prueba suficiente de que así sucederían las cosas sea en Teherán o Somalia. Ni menos pudieron asustar al pastor las expresiones hostiles que en diversos lugares del mundo musulmán han venido dándose en su contra, en las que se vienen quemando muñecos con su fotografía: Jones ahora camina armado con una pistola calibre .40, por si se hace necesaria emplearla contra enemigos, a quienes también les resultaría más sensato ignorar al recalcitrante Pastor pentecostal.
Pero, ¿qué es lo que pasa tanto con Terry Jones, con importantes líderes de opinión ydirigentes mundiales desorientados ante la sensación de indefensión que la labor de zapa de Al Qaeda ha conseguido remachar victoriosamente en su psiquismo? ¿qué ocurre con las masas musulmanas enervadas por líderes religiosos incapaces para percatarse o interesados en no ver la galopante patología del relusivo pastor? ¿qué ocurre con los medios periodísticos que han dado espacio a un loco de dios, animado por un perverso odio hacia otros seres humanos y sus símbolos, sin el más mínimo sentido de crítica hacia lo que estaban inconscientemente ayudando a crecer? ¿Cómo es que tanta gente ha perdido la brújula de la racionalidad sin percatarse del mensaje que tristemente para la humanidad se han encargado de difundir a todos los Terry Jones que se encuentran agazapados en las sombras esperando su minuto crucial al estar las condiciones creadas para que sus futuras apariciones -que no lo dudemos, continuarán ocurriendo dado el ejemplo de Jones y la poco sensata respuesta de quienes dirigen el mundo- sucedan en su momento?
Viene a la mente, orillando todo este desagradable asunto, un célebre cuadro de ElBosco, la Nave de los Locos, en el que un grupo de hombres y mujeres que representa a la humanidad se dedica al ejercicio de sus pasiones sin reticencias ni crítica, ciegos ante el inminente naufragio de la nave y sin que medie la solidaridad para conseguir salvarse. Dicha nave estaba adornada con una bandera que traía consigo impresas, premonitoriamente, como atisbo de la genialidad del célebre pintor flamenco...la cruz y la media Luna.Guillermo Ladd.

3 comentarios:

  1. Ciertamente un loquerío todo este asunto de la quema del Corán. Ahora muchos intentan buscar excusas a la bravuconada de Jones, diciendo que era necesario demostrar una postura de fuerza contra la beligerancia islamista. Bueno, en todo caso este ha sido un ejemplo más de la hipocresía estadounidense.

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  2. Bien dicho, Tony. No nos sorprenda que en los meses que vienen -dada la falta de solución al problema de la mezquita del Nivel Cero- nuevos "Jones" salgan de sus escondites.

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  3. Me parece increíble pero parece ser cierto, mi blog parece haber sido atacado por algún partidario del pastor Jones. voy a ver cómo arreglo el despelote que le han causado al artículo que he publicado.

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